Un rugir de sangre en el firmamento
el color que de ese cielo ha caído
Un silbido de carne y fuego herido
Danza celeste de agua y de lamento.
Existencia de un sólo pensamiento
Orquesta de mar sin nota o sentido
Brisa suave que recuerda el olvido
Un rechazo de ser en el momento
Más en la sombra brota un fiel consuelo
La esperanza que tiembla en su latido
Un sutil petricor, un firme anhelo
Así el cielo, en su manto encendido
Despliega al alba su dorado velo
Y renace la vida en lo vivido