Cae el estrés diurno
de pesadumbre cargado.
Te vas con él
tras cada noche.
Que en tus divinas
ensoñaciones, me raptas.
Morimos juntos
en un sueño de hielo.
Más que de frío
Vibrando de amor.
Y nos perdemos eternos
a nerviosos anhelos.
A quemar en vida
cada recuerdo.
Y condenado, disfruto,
tus recaudos cariños.
Mas si ignorare, con tus besos
mis suplicas el aire.
Asfixiarme, espero
de tu amor.
Y por fin perderme
Pensando en tus ojos
soñando de ti.
Morir iluso
en la marea radiante
de tu cabello.
Vivir contigo
hacia el ufáno idilio,
a la querencia ignota.
Y recibir al alba
con tu diáfana mirada,
tus aurinegros dinteles
de ternura.