Algún día odiarás mis versos
y será para siempre, eterno
y no recordarás más mi cuerpo
ni mi amor, ni tu desprecio.
Olvidarás para siempre el calor de mi alma
y ya de otro hombre serán tus deseos.
Encontrarás, en sus brazos, tu calma
e ignorarás mi amor, mis sublimes careos.
Pensarás en su amor
pensarás en su cuerpo
pensarás que yo
tan sólo fui un sueño.
Y ya lejano me moriré
en tu amor, en tu infinito
en tu nada.
Atrapado en la nube tóxica
que de amarguras colma mi alma.
Amándote, como nunca.
Deseándote, como siempre.
Y tú, lejana en tu casa,
en tu vida; en tu mundo.
Serás feliz, sin perder el tiempo.
Serás feliz, sin quien muere por ti.
Serás feliz, sin pensar en mí.