Te sueño, al ver el cielo infinito
al ver el fuego en las brasas
contorneando el humo en el aire
como tu cuerpo lo hiciere con el mío.
Te sueño, en el sonido del viento
en el frío que afilaba la mañana
quemando mis fútiles palabras vivas
al ardor de tus suspiros en mi cuello.
Te sueño, si es que en pesadillas pienso
y me vivo en desvelos intermitentes
abrigado en la oscuridad recia
que noches atrás nos compartía.
Te olvido, como tú a esas mañanas
con ese fuego, ese aire y ese cielo
tan iguales, ahora como antes
nosotros hoy, ya tan distintos.
Te olvido, y termino recuerdos
como tú algún día mis versos
como los dos, entonces, aquél cuento
y acabamos altivos, nuestro tiempo.