Me gusta cuando mueres, al final de la tarde
arrugada en el calor de sábanas y café.
Me gusta cuando vives por las mañanas
Mirando al rocío arcoiris de la ventana.
Y mueres al ocaso de mis sueños
Perdida en mis mares de pensamiento.
Y vives cuando despierto temprano
Buscando un retazo de mi alegría.
Y vuelves a morir entre los campos de viento
Volando sin rumbo, sin motivación.
Y sales renacida cuando llamo a mi amigos
Y me acompañan embriagado de vacío.
Y dueles... Más profusamente que feridal daga.
Ahogada en los nubarrones amarillos del azul remolino celeste.