Ellos son los que callan
Los que mueren de amor
Son quienes se pierden
Y guardan sus bocas
A la espera de un soplido,
de una altiva mirada.
Son los que parten de ojos
De sus inmateriales ojos
Cayendo de unos a otros
Y ellos, son los que conjugan
Conjugan en versos lineales
La savia de sus labios.
Los crononautas, les llaman
Porque del día hacen minutos
Y en minutos de besos
Se saltan sus horas de sueño
reviran el paso del tiempo
Y ciegos, confunden saliva y suspiros.
Los innombrables, les dicen
Sin verles de cerca las manos
Sin notar el deseo de uno y otro
Cuando sus retinas chocan
Y se adornan en curvilíneas caricias.
Los amorosos, se piensan
Cuando necesitan sus cuerpos
Cuando huyen del aire caliente
Y liban en lúnula sus labios.
Los amorosos, se creen
Y pierden aire si no son del otro
Y se pierden en sus sueños
Ahogados de concupiscencia
Se pierden entre ellos
Y callados esperan
A sentirse cerca.